Red Eléctrica volvió a activar el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) el 4 de septiembre. Fue la sexta activación desde mediados de julio, una frecuencia inédita desde la puesta en marcha del mecanismo.
En esta última intervención se movilizaron 832 MW de demanda y aproximadamente 1.631,6 MWh durante unas dos horas. El episodio vuelve a poner sobre la mesa una cuestión relevante para la industria: la creciente importancia de la flexibilidad para mantener equilibrado un sistema eléctrico con más generación renovable, pero también más expuesto a desviaciones de previsión, indisponibilidades e intercambios internacionales.
Seis activaciones del SRAD en dos meses
Seis activaciones del SRAD en menos de dos meses
La situación de este verano no responde a un único episodio. Desde el 15 de julio, Red Eléctrica ha recurrido seis veces al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda.
El 15 de julio se produjeron dos activaciones. Posteriormente llegó otra aproximadamente una semana después, dos nuevas intervenciones los días 11 y 20 de agosto y la última el 4 de septiembre.
No significa que Red Eléctrica haya “apagado la industria española” seis veces.
El SRAD es un mecanismo voluntario. Participan consumidores que previamente han ofrecido una determinada capacidad de reducción y han resultado adjudicatarios. Cuando el operador lo necesita, estos consumidores reciben una orden para disminuir temporalmente su potencia.
En nuestro análisis sobre SRAD 2026 y flexibilidad industrial explicamos con más detalle cómo funciona el mecanismo, sus requisitos y la retribución que reciben las empresas participantes.
La novedad ahora está en la frecuencia. El Foro Industria y Energía ha señalado que este ritmo de activaciones no se había producido anteriormente desde la implantación del servicio.

¿Por qué Red Eléctrica activa el SRAD?
El SRAD se utiliza cuando la reserva disponible para aumentar el equilibrio del sistema resulta insuficiente.
El procedimiento de operación P.O. 7.5 establece que Red Eléctrica puede activar este servicio cuando la reserva disponible de regulación terciaria a subir sea inferior a la requerida.
Reducir consumo produce, a efectos del equilibrio eléctrico, un resultado parecido a aumentar generación: disminuye inmediatamente la cantidad de electricidad que el sistema tiene que suministrar.
Por eso la demanda industrial puede convertirse en un recurso de flexibilidad.
Para el segundo semestre de 2026, Red Eléctrica adjudicó 1.775 MW de SRAD, frente a los 1.725 MW disponibles durante el primer semestre.
Los adjudicatarios reciben 42,62 euros por MW y hora de disponibilidad. Cuando se produce una activación, se añade la remuneración correspondiente a la energía efectivamente movilizada, vinculada al precio de la regulación terciaria.
Cada activación puede durar como máximo dos horas y el aviso debe producirse con al menos 12,5 minutos de antelación.

¿Qué ocurrió el 4 de septiembre?
La última activación muestra bien por qué el equilibrio del sistema depende de varios factores simultáneos.
Según fuentes de Red Eléctrica citadas por El Periódico de la Energía, durante aquella jornada coincidieron una generación eólica inferior a la prevista, indisponibilidad térmica no programada y una reducción en tiempo real de los programas de intercambio con Francia por problemas de congestión.
Red Eléctrica activó a las 21:02 unos 832 MW de demanda. El servicio permaneció activo aproximadamente dos horas y movilizó 1.631,6 MWh. La energía reducida fue remunerada a un precio próximo a 185 €/MWh.
La central nuclear de Ascó I había sufrido además una parada varias horas antes. El medio señala, sin embargo, que esa incidencia no fue presentada por Red Eléctrica como causa directa de la activación.
El episodio demuestra que el problema no puede atribuirse simplemente a una tecnología. Previsión renovable, centrales gestionables, demanda, interconexiones y reservas forman parte de la misma ecuación.
¿Seis activaciones significan que el sistema eléctrico está fallando?
No necesariamente. Activar el SRAD no equivale a estar al borde de un apagón.
Precisamente estos mecanismos existen para que Red Eléctrica pueda disponer de recursos adicionales antes de que el equilibrio entre generación y consumo se deteriore.
Sin embargo, seis activaciones en menos de dos meses sí constituyen una señal que merece seguimiento.
El verano de 2026 ha combinado además una demanda elevada con una producción renovable creciente. En julio, la demanda eléctrica nacional corregida aumentó un 3,5% interanual y alcanzó 25.144 GWh en términos brutos, el mayor registro mensual desde enero de 2008. En agosto, la demanda corregida volvió a crecer un 2,4%.
Gestionar un sistema de estas características exige disponer de recursos capaces de reaccionar rápidamente ante desviaciones entre lo programado y lo que realmente ocurre.
La respuesta de la demanda es uno de ellos. También lo son la hidráulica, el bombeo, las baterías, las interconexiones y la generación gestionable.
Una fábrica no funciona como un interruptor
Desde el punto de vista del sistema eléctrico, reducir 20 MW de demanda puede resultar equivalente a disponer rápidamente de 20 MW adicionales de generación.
Desde el punto de vista de una planta industrial, el análisis es diferente.
Detener o reducir determinados procesos puede implicar pérdida de producción, alteraciones de turnos, procesos de rearranque o cambios en la planificación logística. La relevancia de estos costes depende completamente del proceso productivo.
El Foro Industria y Energía ha advertido precisamente de este aspecto tras las seis activaciones del verano: la remuneración económica del SRAD no implica que una interrupción productiva carezca de costes industriales.
Por eso cada empresa debe valorar qué parte de su consumo es realmente flexible antes de considerar su participación en servicios de demanda.

Qué implica para la industria de Euskadi y Navarra
El debate resulta especialmente relevante en territorios con fuerte presencia industrial.
Procesos asociados al metal, siderurgia, automoción, papel, agroalimentación o frío industrial presentan curvas de carga muy diferentes. Algunos consumos pueden desplazarse durante determinados periodos. Otros deben funcionar de manera continua.
La primera cuestión, por tanto, no es si una fábrica puede “parar”, sino qué consumos pueden modularse sin perjudicar la producción.
Un análisis de la curva de carga permite identificar:
- procesos desplazables o programables;
- consumos auxiliares con margen de regulación;
- picos de potencia evitables;
- capacidad de autoconsumo y almacenamiento;
- posibilidades de gestión automática de la demanda.
Esta información resulta útil tanto para valorar mecanismos de flexibilidad como para reducir la factura energética ordinaria.
El SRAD es solo una pieza de un sistema que necesita más flexibilidad
La sucesión de activaciones durante este verano refuerza una tendencia que ya se observa en otros componentes del sistema eléctrico.
España dispone de cada vez más generación solar y eólica, pero también necesita recursos capaces de cubrir rápidamente las diferencias entre previsión y producción real.
Los ciclos combinados siguen desempeñando parte de esa función mediante los servicios de ajuste. Ya analizamos este papel en profundidad en Ciclos combinados en España: el respaldo oculto de la red.
La hidráulica y el bombeo proporcionan otra parte. Las interconexiones permiten intercambiar electricidad con otros sistemas europeos.
A estas tecnologías se están incorporando progresivamente las baterías y la propia demanda.
La cuestión técnica no es elegir entre generación y demanda, sino disponer de una combinación suficientemente diversificada para reaccionar ante diferentes situaciones.
Qué puede hacer una empresa ante un mercado eléctrico más flexible
La mayoría de las empresas industriales no participarán directamente en el SRAD. Sin embargo, el crecimiento de estos mecanismos muestra hacia dónde evoluciona el sistema eléctrico.
Conocer detalladamente la curva de consumo será cada vez más importante.
Ingeniería Prodesa realiza análisis de consumos y dispone de soluciones de monitorización y telegestión energética a tiempo real que permiten detectar picos, identificar consumos desplazables y estudiar oportunidades de optimización.
También puede analizarse la combinación con autoconsumo, almacenamiento, estrategias de contratación o PPA corporativos.
El objetivo no debe ser modificar procesos productivos únicamente porque cambie el mercado eléctrico. Debe ser conocer qué margen de flexibilidad tiene realmente cada instalación y utilizarlo cuando técnica y económicamente resulte conveniente.
Preguntas frecuentes sobre las activaciones del SRAD
¿Por qué reducir consumo ayuda a aumentar la reserva del sistema?
Porque el equilibrio eléctrico depende de que generación y demanda coincidan constantemente. Reducir 10 MW de consumo tiene, a efectos del balance inmediato, un efecto equivalente a disponer de aproximadamente 10 MW adicionales de generación respecto a la demanda existente.
¿Puede participar cualquier empresa industrial en el SRAD?
No automáticamente. El servicio exige cumplir los requisitos técnicos y operativos establecidos por Red Eléctrica. Desde 2026 pueden participar recursos individuales o agregados capaces de ofrecer al menos 1 MW, además de cumplir las condiciones de control, medida y comunicación establecidas.
¿Red Eléctrica puede desconectar a cualquier fábrica?
No mediante el SRAD. Es un mecanismo voluntario y remunerado. Las instalaciones participantes han sido previamente habilitadas y adjudicatarias del servicio y se comprometen a reducir su consumo cuando reciban la correspondiente activación.
¿Las seis activaciones significan que existe riesgo de apagón?
No por sí mismas. El SRAD forma parte de los mecanismos disponibles precisamente para mantener suficientes reservas y garantizar el equilibrio del sistema. La frecuencia registrada este verano sí muestra una mayor utilización de la flexibilidad industrial y justifica analizar sus causas.
Conclusión
Las seis activaciones del SRAD registradas desde mediados de julio no significan que la industria española esté sufriendo cortes generalizados. Muestran algo más relevante: la demanda se está convirtiendo en un recurso operativo cada vez más visible dentro del sistema eléctrico.
Para la industria, este cambio obliga a conocer mejor su consumo. Identificar qué cargas son flexibles, cuáles no pueden detenerse y qué papel pueden jugar el almacenamiento, el autoconsumo o la gestión automática será cada vez más importante.
La flexibilidad tiene valor para la red. Para una fábrica, solo tiene sentido cuando también respeta la lógica técnica y económica de su proceso productivo.
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Primera activación del 4 de septiembre / 832 MW → fuente original de El Periódico de la Energía. Noticia sobre la sexta activación del SRAD
Funcionamiento y condiciones del SRAD → BOE, P.O. 7.5 vigente para 2026. Procedimiento de Operación P.O. 7.5 en el BOE
1.775 MW, 42,62 €/MW/h, máximo de dos horas y preaviso → Red Eléctrica. SRAD para el segundo semestre de 2026 — Red Eléctrica
Demanda eléctrica de julio y agosto → Red Eléctrica. Demanda eléctrica de julio de 2026Demanda eléctrica de agosto de 2026
Impacto de las paradas sobre la industria → Foro Industria y Energía. Análisis de las seis activaciones del SRAD — FIE